Empecé viéndote
cerrando los ojos,
en realidad soñando
cómo mis labios te agarraban saciándose de miel,
deslizándose en el perfume perfecto de las sábanas.
Capté el deseo
escondido entre suspiros
y me agarré al aire que retransmitía su sonido:
tus piernas entreabiertas
danzaban con su melodía
y perseguí el orgasmo que corría sin esperar...
El baile batió en retirada... encogido por los altibajos del placer,
la música traicionera nos embaucó,
nos llevó al amor pájaro
y así,
vencido por tu sueño,
aprendí a volar...

No hay comentarios:
Publicar un comentario