sábado, 18 de enero de 2014

Verte, tocarte, amarte.


Verte, tocarte, amarte

Mi felicidad es el reflejo de tu sonrisa.
Dibujo y construyo una historia tuya día a día;
cuentos de hadas inventados cada vez mas precisos,
voy a hacerle caso omiso a mi memoria vacía.

Soy aún mejor inventando nuevas sensaciones,
como un gran pintor dibujo colores y emociones.
Te imagino juguetona con mi alma deseosa,
dándote vida por una mirada milagrosa.

Creo comedias con tus voces, observo tus gestos,
te veo e imagino como actriz a cada momento,
observo y creo las líneas de tus múltiples rostros
regalándome soplos de recuerdos... ¡Pero miento!

¡Ya no vives! Creo una existencia que ya no existe!
ya no estás conmigo acompañándome, ya te fuiste!
¡Ya entiendo! Lo que de mi se apodera estos momentos
son quimeras, ¡alucinaciones!, son solo inventos.

Pero vuelvo contigo, con tus miradas, ¡tus gestos!,
dibujando las líneas de tus múltiples rostros
y trazando tu cara sueño endulzarme la vida
escapando de una existencia vil y podrida.

Porque sin mis caprichos queridos y mis historias...
...y con mi soledad ya no tendría paz ni gloria,
lejos de una memoria que no quiere cancelarte.
...Y sigo con mi capricho: verte, tocarte amarte...


Me podéis encontrar en: 






martes, 14 de enero de 2014

“Giuseppe”

“Giuseppe”

Me llega la oleada de tu recuerdo:
un marinero desanclándose de sus raíces profundas,
un navegante que se fue buscando otros horizontes.
Recuerdo las grietas de tu piel al regalarme tu sonrisa,
tus redondas arrugas octogenarias,
el calor de tus palabras, la cercanía de tu mirada.
Tenías una madura sabiduría
junto a la sencillez de un niño...
ingredientes que fueron valiosos para tu vivir,
enseñanzas y fundamentos para mi sentir.
Brújula de mis cuentos olvidados,
de semblante curvo y de ánimo bueno,
debo a ti mi dichosa infancia y juventud serena.
Pilar familiar,
fuiste el ancla de salvación de mis pesares:
tu como yo viajero por el mundo
me regalaste el secreto del quieto vivir.
Tus historietas eran únicas:
momentos tristes, briosos, de gente lejana...
Contabas anécdotas, experiencias vividas,
cuentos peculiares que llegué a grabar.
Ahora los atesoro al igual que tu vivo recuerdo:
limpio, natural, sincero.
Admiraba tu virtud máxima:
la de tu infinita paciencia.
Me indicaste senderos de quietud:
muchos días mi alma temblaba de frio
y tu corazón se convirtió en mi abrigo.
Te quedaste sin visión
por una enfermedad mal cuidada,
pero aún leías la realidad.
El calendario de tus días, imparable,
agotó sus paginas:
llegaste a tu fin
con dignidad de combatiente,
te dormiste para siempre
mientras el cielo se llevaba tu áurea
convirtiéndola en luz.
El tiempo avanza lenta
e insobornable
pero nunca te ocultarás bajo mi horizonte:
eras mi "abuelito"
y lo seguirás siendo siempre.


Me podéis encontrar en: 






sábado, 11 de enero de 2014

Soy cronista de tu silencio



Alejada la esperanza,
perdido el suspiro,
enciendo una vela,
en el silencio sagrado.


La llama consume tu olor.
Pasan los minutos,  las horas,

pierdo el aroma de tu memoria.

Huidiza, inalcanzable, 
ensimismada en sus secretos, 
tu belleza atípica se escurre: 
lentamente me abandonas.


Y yo poeta moribundo 
observo como te consumes 
en el fuego que te apaga.


Me podéis encontrar en: 






jueves, 2 de enero de 2014

Cena


Cena


Nos vamos de cena:
reservo una mesa
en un restaurante tranquilo, romántico.


Nos servimos miradas,
como entrante compartimos el mismo plato,
un cruce de sensaciones tiernas, cálidas, sinceras.


Es increíble comprobar la inutilidad de las palabras:
gesticula tu rostro como iluminándose
entre el revés de sus muecas,
un corte de risas y sus deliciosas sonrisas.
La cena promete ser exquisita...


Te veo comer el primer bocado
y mi apetito se dispara
lamiéndose entre tus sabrosos labios rojos...
Tu compañía es muy linda,
tergiverso tus palabras entre un no se y mi te quiero,
me embebo de la elegancia de tus gestos...
estas hambrienta...


Tu ropa es impecable
aunque tiene la culpa de cubrirte,
me pierdo en tu observar (me) distraído
y me confundo entre los colores del ambiente,
la esencia de tu pelo y el vino tinto traicionero.


Tus pupilas me seducen,
invitándome a una huida que sabe a victoria,
a escaparnos de un lugar formal
para forjar nuestros deseos a sinfonías para amantes.
Pero es nuestra noche y cada cosa tendrá su momento.
Seguimos sentados comiéndonos el amor.


El segundo plato es un gustazo: un orgasmo para el paladar,
tu voz es armonía para mis oídos:
nos servimos pescado con guarnición de palabras...


Imagino escrutar entre tus curvas,
mientras me concentro en la comida:
comerte, besarte, acariciarte
sería engañar los relojes del tiempo,
concentrándome en tus bragas
y quitar(te) ese ornamento que me separa del postre...


Entonces, mi punto de partida pasa a ser pedir la cuenta
y buscar tu punto de no retorno:
el color de la noche se tiñe de rojo,
como tu pelo,
como el fuego de tu sangre que late.


Lo que se refleja en tu pálida piel rosa
son mis ganas que bombean en tus latidos.
Tu corazón es el compás que me guía
entre los laberintos de mis deseos,
los de terminar follando (me) la noche.
No pedimos dulce, mi postre eres tú. 



Me podéis encontrar en: