martes, 29 de marzo de 2016

La luz está en ti


No dejes de marchar cuando no hay camino, deja que tus pies abran el tuyo. Ni te detengas cuando se haya hecho oscuro, ilumina tu andar con la luz que hay en ti mismo. La oscuridad más terrible no es la que te rodea, sino la que te habita. Y la luz más bella, no es la que te ilumina desde afuera, sino la que se asoma en tus ojos desde adentro. No exijas más luz que la necesaria para ver lo necesario, ni más camino que para andar esta jornada. El camino más malo, no es tan malo, si por él vas a tu meta. Y el camino más bueno, no es tan bueno, si por él no llegas a tu destino. No sabrás si hay luz mientras tus ojos no se hayan abierto, ni sabrás si hay camino, mientras tus pies no hayan andado. 

Si arde encendida la lámpara de tu interior, caminarás en la luz en medio de las tinieblas. Si tu lámpara interior se apaga, en medio de la luz, caminarás a oscuras. 



Autor Desconocido

BOLERO



Para que lo pisaras 
dejé mi corazón 
temblando en el asfalto 
oscuro de tu calle.

Para que tú aplastaras 
su inútil sobresalto 
al encontrarte, 
dejé mi corazón 
como perro aguardándote. 
Mas pasaste de largo.

 Desde aquel día pagas tu desdén 
escuchando ladrar en tu ventana 
al perro cuyas fauces 
rindió mi corazón su atrevimiento.

José Gutiérrez

RECTIFICACIÓN, REENCUENTRO, INFALIBILIDAD Justo Navarro





No volveremos
a vernos. Bueno, si volviéramos
a vernos, es probable que no fuéramos
nosotros, dijo. Entonces

murió y resucitó,
pero imperfectamente.
Te diré -me decía y con un dedo
quitaba el polvo de la lámpara, una

mosca miraba con
ojos de comisario- por qué olvido
a las personas: para
olvidar los errores que cometí con ellas.

No existen las personas,
los errores no existen.



Justo Navarro. Mi vida social (2010)


Justo Navarro SEPTIEMBRE




Una linterna en alto: la rosa claridad

de la lona encendida

de los toldos. Llegabas. Dibujaba una herida

tu lengua en mi costado. Nos daba su piedad




el tiempo: era una nieve, casi paladeable,

de película muda.

¿Recuerdas el frufrú de la carne desnuda

en el jardín? Calmaba como la confortable




dulzura de saber que la vida es en vano,

y los placeres, lábiles.

Disfrutaban los cuerpos -desentendidos, hábiles-

de la indolencia leve del final del verano. 




Justo Navarro. Un aviador prevé su muerte (1986)