Tersísima Teresa: Son las flores
duraderas en Bremen y tardías;
no temen ni el transcurso de los días
ni el aire seco ni del sol rigores.
Generosas de pétalos, de olores
son algo avaras: Tilos y petunias
se dan enteros; mas las alegrías
y las celindas y las rosas, pobres
o nulas de fragancia… La fragancia
de esta hermosa ciudad es de otra suerte:
Huele a riqueza bien administrada.
Si tú me acompañaras, esta estancia
mía, tan breve, rica fuera y fuerte
con tu expansión de rosa soleada.
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